EL SUPER GOURMET QUE LLEGA A TU CASA EN MENOS DE DOS HORAS

Risotto alla parmigiana y aceto balsamico di Modena

 

Ingredientes

15g de sal de mar de Colima 
100ml de aceite de oliva extra virgen
Media cebolla blanca grande, finamente picada
500g de arroz Riso Vialone

250ml de vino blanco seco

75g de mantequilla sin sal, cortada en trozos

200g Parmigiano Reggiano finamente rallado

Pimienta negra recién molida (de preferencia) 
1lt de caldo de gallina o vegetal

Procedimiento

Primero combine la sal y el caldo en una olla y llévalo de fuego lento a fuego medio. Mientras tanto, calienta el aceite en un horno holandés u olla a fuego medio. Cocina la cebolla con una pizca de sal revolviendo frecuentemente hasta que esté translúcida y comience a ablandarse; después agreaga media taza de caldo y cocine, revolviendo con frecuencia, hasta que el caldo se evapore y la cebolla esté chisporroteando en aceite y completamente tierna, aproximadamente 5 minutos. Agregar el caldo permite que la cebolla se cocine suave y completamente sin tomar ningún color. Prueba la cebolla; si todavía está firme agrega un poco más de caldo.

Añade el arroz y revuelve bien cubriéndolo con aceite. Cocina, revolviendo constantemente, hasta que los granos de arroz sean translúcidos alrededor de los bordes. Agrega el vino y un poco más de sal. Lleva a fuego lento y cocina, revolviendo ocasionalmente, hasta que el vino se evapore por completo. 

Reduce el fuego a medio, añade el caldo caliente al arroz en incrementos de una taza a la vez, revolviendo constantemente y permitiendo que el líquido sea absorbido completamente antes de agregar más, hasta que el arroz esté al dente y rodeado de una suspensión cremosa fluida, no demasiado espesa. Debe tomar de 2 a 3 minutos para que se absorba cada adición; si el proceso es más rápido baja el calor a medio-bajo. La absorción gradual y la agitación constante son clave para alentar a los almidones a liberarse del risotto, creando su consistencia cremosa característica. Es posible que no necesites todo el caldo caliente.

La textura final debe ser más líquida que sólida. Revisa el arroz después de 15 minutos; los granos deben estar tiernos pero no blandos, con un centro ligeramente firme que no deje un residuo calcáreo o punzante entre los dientes después de la degustación. ¡No cocinar demasiado!



Retira la olla del fuego, agrega la mantequilla y revuelve hasta que se derrita. Agrega gradualmente el Parmigiano-Reggiano revolviendo hasta que el queso se derrita y el líquido que rodea el risotto sea cremoso pero muy fluido. Añade más agua caliente con sal si es necesario para lograr la consistencia correcta.